

Hace ya 10 días que desaparecí y que no entraba en el blog. Tengo una explicación que para mí es maravillosa. He estado en Galicia en la boda de mi hijo mayor, Roberto, con su novia Susana. Mira que se fue lejos a buscarla (somos del País Vasco). Todo ha salido a pedir de boca, ha sido una boda maravillosa, cuidada hasta el último detalle. Me temo que en la familia voy a ser conocida como la llorona, debido a que me hicieron llorar desde el principio hasta el final. Pero como era de emoción todo vale. Además he sido la madrina y no es cualquier cosa, después de los novios una servidora. Me puse de punta en blanco, bueno, de rosa y negro, me encasqueté mi tocado plumeril y allí que me fui a entregar a mi hijo. Menos mal que no he perdido un hijo sino que he ganado una hija y ya que no tengo pues eso que salgo ganando. Ahora los tengo en Estambul de viaje de novios disfrutando como enanos. Que sean felices, que se quieran y que me den nietos. Les deseo lo mejor.